La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades como el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo; estas habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida. La inteligencia emocional tiene una base física en el tronco encefálico, encargado de regular las funciones vitales básicas; el ser humano dispone de un centro emocional conocido como neocórtex, cuyo desarrollo es incluso anterior a lo que conocemos como cerebro racional. Las personas que tengan importantes niveles de inteligencia emocional son individuos que consiguen objetivos fundamentales en relación con los demás: las personas que los rodea se sientan a gusto con él; al estar a su lado no experimentan ningún tipo de sensación negativa; se confía en él cuando necesitan algún consejo; logra utilizar las criticas como positivas, ya que las analiza y aprende de ellas; cuenta con las cualidades necesarias para hacer frente a las adversidades y contratiempos. En consecuencia, la inteligencia emocional en los niños es totalmente esencial y visible, por lo que debemos tener presente que la infancia es una etapa crucial en el aprendizaje y manejo de las mismas, además es el momento en que mejor se adquieren los aprendizajes y el manejo de las emociones. El conocimiento, comprensión y control de las emociones en los niños es vital, pues les permite estar atento y defenderse de posibles peligros sociales, además controlarlas y tolerar las emociones, teniendo en cuenta que los niños tendrán empatía hacia otras personas, recuperar recuerdos significativos de la vida y superar exitosamente momentos complicados. Para desarrollar la inteligencia emocional en los niños, deben aprender a identificar las emociones propias y las emociones que están experimentando los demás y encontrar el equilibrio necesario en el control y autorregulación, además canalizar las emociones de manera que fortalezca las relaciones sociales. Debemos tener en cuenta para que suceda un buen desarrollo de inteligencia emocional lo siguiente: la enseñanza en el momento adecuado, la autoestima, el respeto y las normas, además hablar abiertamente de los sentimientos con los niños ya que es la mejor manera de enseñarles a comprender y comunicar sus emociones, facilitándoles su interacción social. Los niños deben aprender a controlar su agresividad, sus reacciones indeseadas, por lo que corresponde trabajar con ellos ante aquellas conductas emocionalmente inapropiadas, haciéndoles reflexionar sobre lo sucedido de manera objetiva y constructiva, dándoles a entender la importancia de sus acciones y la repercusión en los demás, ofreciéndoles alternativas de conductas positivas.
INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LOS NIÑOS
ResponderEliminarLa inteligencia emocional es un conjunto de habilidades como el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo; estas habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida. La inteligencia emocional tiene una base física en el tronco encefálico, encargado de regular las funciones vitales básicas; el ser humano dispone de un centro emocional conocido como neocórtex, cuyo desarrollo es incluso anterior a lo que conocemos como cerebro racional.
Las personas que tengan importantes niveles de inteligencia emocional son individuos que consiguen objetivos fundamentales en relación con los demás: las personas que los rodea se sientan a gusto con él; al estar a su lado no experimentan ningún tipo de sensación negativa; se confía en él cuando necesitan algún consejo; logra utilizar las criticas como positivas, ya que las analiza y aprende de ellas; cuenta con las cualidades necesarias para hacer frente a las adversidades y contratiempos.
En consecuencia, la inteligencia emocional en los niños es totalmente esencial y visible, por lo que debemos tener presente que la infancia es una etapa crucial en el aprendizaje y manejo de las mismas, además es el momento en que mejor se adquieren los aprendizajes y el manejo de las emociones.
El conocimiento, comprensión y control de las emociones en los niños es vital, pues les permite estar atento y defenderse de posibles peligros sociales, además controlarlas y tolerar las emociones, teniendo en cuenta que los niños tendrán empatía hacia otras personas, recuperar recuerdos significativos de la vida y superar exitosamente momentos complicados.
Para desarrollar la inteligencia emocional en los niños, deben aprender a identificar las emociones propias y las emociones que están experimentando los demás y encontrar el equilibrio necesario en el control y autorregulación, además canalizar las emociones de manera que fortalezca las relaciones sociales.
Debemos tener en cuenta para que suceda un buen desarrollo de inteligencia emocional lo siguiente: la enseñanza en el momento adecuado, la autoestima, el respeto y las normas, además hablar abiertamente de los sentimientos con los niños ya que es la mejor manera de enseñarles a comprender y comunicar sus emociones, facilitándoles su interacción social.
Los niños deben aprender a controlar su agresividad, sus reacciones indeseadas, por lo que corresponde trabajar con ellos ante aquellas conductas emocionalmente inapropiadas, haciéndoles reflexionar sobre lo sucedido de manera objetiva y constructiva, dándoles a entender la importancia de sus acciones y la repercusión en los demás, ofreciéndoles alternativas de conductas positivas.